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El engaño de la participación ciudadana

El engaño de la participación ciudadana

En cuanto participación ciudadana, tiene la ciudadanía la capacidad de incidir en las decisiones políticas y legales que se establecen?

Pues no, los mecanismos de participación ciudadana, excepto tutela y acciones populares, son irreales, son una dictadura enmascarada que legitima el nuevo régimen del terror sin lágrimas por cadenas o métodos de extracción de información, aunque en agenda ocultar lo practican los agentes del estado.

La mayor amenaza de la participación ciudadana, son los parásitos del impuesto, políticos, gobernantes y funcionarios públicos que pugnan por cumplir la constitución, las leyes y los derechos humanos del régimen.

Por eso, una participación ciudadana real incidente se niega a crear vías para que ciertas políticas sean decididas por la ciudadanía; y crea mecanismos para generar una ilusión de participación. Uno de los ejemplos es las reuniones pendencieras con la contraloría, procuraduría, defensoría, secretarias corporaciones, institutos y socializaciones ya establecidas en agenda oculta.

El ideal democrático de los mayores terroristas legalizados del globo, EEUU, dado en noviembre de 1863, cuando Abraham Lincoln pronunciaba un discurso en la ciudad de Gettysburg donde consagraría la definición de la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Esta frase como la actual participación son una estrategia de engaño legitimado por el pueblo que acude a esas reuniones dulcemente siniestras de la participación.

Mientras el ideal democrático dicta el gobierno del pueblo, para y por el pueblo, la experiencia empírica demuestra que aquello no ocurre. Michels sostenía que la democracia se convierte –irremediablemente– en un gobierno de directivos que gobernarían sobre una mayoría de dóciles dirigidos. Y mientras más compleja la sociedad, mayor es el poder de las elites dominantes, dada la diferenciación de funciones y los requerimientos técnicos para tomar decisiones.

¿Hasta qué punto el pueblo, la ciudadanía, tiene capacidad de incidir en las decisiones? ¿Puede la ciudadanía controlar a sus gobernantes más allá de premiarlos o castigarlos con el voto? No, porque involucrar a la ciudadanía en procesos de participación vinculante es renunciar a cuotas relevantes de poder y la toma legalizada del impuesto para sus interese particulares.

En definitiva, los procesos de participación ciudadana generan altas expectativas que luego se ven defraudadas por la falta de apoyo a las comunidades ya vencidas e incapaces para defender sus intereses y la incapacidad de los intervinientes de incidir en el resultado final.

Así, se mantiene un sistema donde la incidencia de la ciudadanía, los afectados directamente por proyectos de funcionamiento e inversión, continuarán teniendo poca relevancia en la decisión final. Estamos frente a una participación sin incidencia.

Se establecen mecanismos que generan expectativas, pero como tales instrumentos no son vinculantes, la fiesta democrática termina en una constante desilusión de dolor sin lagrimas.

Mientras tanto, las elites gobernantes oyen, pero no escuchan, consultan, pero no vinculan. La invitación a la fiesta democrática pierde sentido en la medida en que serán siempre otros los encargados de decidir los asuntos que afectan al pueblo, que manipulado y dócil continúa eligiendo la peor amenaza popular que aplica el terror culturizado y la tortura sin heridas físicas que causan lágrimas de dolor, eligen sus políticos, gobernantes y funcionarios traidores del interés popular.

Concepto de participacion ciudadana

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serafinsolar@gmail.com

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